La Voz de La Verdad

IMPRUDENCIAS QUE PASAN LA CUENTA




Nuestro país como dice el himno nacional es una copia feliz del Edén, pero también es una geografía muy accidentada, no solo por su conformación geográfica, sino también porque estamos ya acostumbrándonos a desastres naturales, que a estas alturas las tomamos en broma y hacemos memes con ellos para las redes sociales. Pero también es muy común pasar por accidentes, sobre todo por accidentes de tránsito.


Nuestro país está muy atrasado en la ingeniería vial y no se ajusta a los tiempos de hoy, porque el diseño de la ciudad fue pensado como muchas ciudades en una época de conquista, con una mentalidad estrecha y poco visionaria, una visión esclavista y no con calles amplias que permitan expandirse. Por eso hoy tenemos calles y pasajes muy estrechos, que apenas cabe un vehículo en un solo sentido y para pasar al otro lado los vehículos deben subirse a la vereda o al frontis de las casas.


Con el Transantiago esto quedó más que evidente. Las micros no cabían en muchas calles y muchas quedaron atrapadas y varadas, no podían salir de su trampa porque no daban el ancho para virar.

El parque automotriz se ha multiplicado estos últimos 2 años, ya casi no se ven autos viejos en malas condiciones. Son muy pocos. La gente que puede usar su vehículo para ir al trabajo, evita todas las molestias que conlleva viajar en micro o en el metro, desde subir o bajar en horario punta o encontrar un asiento, que eso es un tesoro escaso hoy.


Somos una ciudad muy acelerada y todos cual más cual menos, necesitamos correr porque el tiempo avanza muy rápido. Tanto los que trabajamos fuera de casa y los que están a cargo de sus casas y sus familias, todos corremos contra el tiempo y estamos sujetos a ese tiempo, y es este factor de tiempo el que nos presiona para estar siempre a tiempo en lo que necesitamos. Trasladarse de un lugar a otro, ya no importa mucho a qué hora es, porque los tacos se forman igual y todos estamos apurados y necesitados de paciencia, para llegar a destino.


Frecuente son los accidentes de choque por alcance, cuando el auto que va detrás de ti, no alcanza a frenar y te choca. O aceleró más de la cuenta y no le dio tiempo de frenar, no respetó la distancia entre su auto y el mío, en fin, la prudencia al manejar no está en muchos. No nos podemos olvidar que debemos manejar a la defensiva, a una velocidad prudente y pasar la máxima de 60 km. Por hora. Y respetar las leyes de tránsito. Estas cosas las sabemos en teoría, pero lo real es que poco se aplican. Otra causa es la influencia del alcohol, casi siempre con pérdida total en los automóviles y con muertos.


Cada fin de semana largo tenemos que encontrarnos con la mala noticia que hay fallecidos por accidentes en distintos lugares de Chile.


Cada vez que hay un feriado, sea de celebración o por un asunto religioso los resultados son los mismos. ¿Se ha fijado que siempre hay fallecidos cuando se hace una procesión a Lo Vásquez? Un atropello o un fallecido o varios. También para el 18 de septiembre, en realidad la fecha da lo mismo, es el comportamiento o el efecto que produce arrancarse a “descansar”.


Hace un par de meses yo también me vi envuelta en un accidente por alcance y fue bien desagradable y traumático, porque uno nunca está preparado para pasar por algo así. Gracias a Dios no hubo víctimas heridas ni fatales, solo el destrozo del otro vehículo con daños menores, que se pudieron arreglar y bueno, ambos involucrados, hacer el proceso de reparación tanto económica, como psicológica y las disculpas correspondientes. Este accidente fue en un día normal, en hora valle en el centro de Maipú.


Somos gente apresurada y ¿es difícil esperar cierto? Debemos cambiar nuestra forma de movernos y de actuar. Ese apresuramiento, también nos hace reaccionar de mala forma y debemos cuidarnos, ya que es necesario comportarnos de manera civilizada y conversar. Yo pude hacerlo y la gente fue comprensiva. Debo admitir que en eso Dios me ayudó, podría haber sido peor y uno debe tomar lección y aprender de los errores forzados y no forzados, nadie está libre de pasar por una situación de éstas. Así que no sigamos moviéndonos en las mismas actitudes. Cambiemos y aprendamos a respetarnos.


Los peatones también tienen su cuota de responsabilidad, porque son imprudentes, atravesando por cualquier lado y no respetando las señales de tránsito. Muchos no las conocen, no saben lo que quieren decir, pues llegan y cruzan. Generalmente donde ha habido accidentes de atropellos, hay señales que dicen “no cruzar peatones” y la gente igual lo hace y es porque hay un viraje amplio y las micros no alcanzan a frenar o no respetan el paso del peatón, porque según la ley de tránsito, ningún vehículo que vaya a virar, aunque tenga luz verde, tiene preferencia, pues debe esperar a que la gente atraviese. Los señores micreros generalmente se les olvida y te tiran la micro encima, lo mismo pasa con los ciclistas y las ciclo vías. Todos van tan a prisa que los que sacan la peor parte son los ciclistas. Donde yo trabajo, al cruzar la calle hay ciclo vías y sucede a menudo el topón en la rueda trasera por el vehículo que va a virar y queda la grande.