La Voz de La Verdad

"NO SOY UN ERROR" DICEN LAS MUJERES NACIDAS POR UNA VIOLACION...





El debate del aborto no puede realizarse sólo desde un punto teórico. Hablamos de la vida de personas concretas y al poner rostro, voz e historia a estas vidas que pudieron ser interrumpidas legalmente entendemos completamente el sentido del aborto.

Quienes promueven el aborto necesitan quebrar esta realidad y no reconocer el vínculo natural entre madre e hijo. Ese es el objetivo de frases como "el feto no es un ser humano", "son solo un montón de células" y llaman al niño o niña por nacer como "producto del embarazo" "masa tejido" o incluso "crecimiento anormal en el útero".

Las personas de esta foto son víctimas de violación y son hijas nacidas de una violación. Se han reunido para proclamar el valor de sus propias vidas, agradecer a sus madres y especialmente decirle a la sociedad que hay un mañana más allá del dolor de una violación.


"no soy política, no me gusta la política" así empieza la premiada y talentosa bailarina internacional Anita Baquedano su testimonio entre sus colegas y frente a su público que la aclama mientras recuerda que su vida fue fruto de una violación.






Foto Anita Baquedano


¿Podemos además hacer pasar a dicha mujer embarazada nuevamente por otro trauma como es el aborto?

¿La contención psicológica y social que requiere una víctima de violación se cumple cuando el estado le ofrece un aborto?

¿Se garantiza el castigo al violador con la muerte del hijo por nacer?

¿Podemos asegurar que lo mejor para ese hijo por nacer es negarle el desarrollo de su vida?


Todas estas preguntas deben responderse cuidadosamente y especialmente comprender que abortar esa vida humana primero no borra en absoluto el acto del aborto, más aún, toma revancha contra alguien inocente de los crímenes de su padre. Nos dice que el origen de nuestro nacimiento si nos condiciona y que una sociedad acepte eso es consagrar la discriminación desde la cuna.


Wendy; Cuando Wendy tenía 28 años, ella encontró a su madre biológica.

"Nunca olvidaré la primera vez que vio a sus nietos - mis cuatro hijos - por primera vez", recuerda Wendy. Y los ojos llenos de lágrimas y la emoción cuando se volvió hacia mí y me dijo: " valió la pena".