La Voz de La Verdad

LA FAMILIA: UN DISEÑO ETERNO, NACIDO EN EL CORAZON DE DIOS...


La familia es comprendida como la unidad básica de la sociedad, la cual se establece a partir del Matrimonio. También es considerada como un sistema dinámico que requiere de una adecuada comunicación, para que éste se mantenga en una interacción llena de significado.


El tema a abordar, resulta bien amplio de comprender ya que, intervienen una gran cantidad de factores. Pero en ésta ocasión me enfocare en su sustento: El amor.

Te invito a pensar en la construcción de una casa, aún más específico en sus cimientos, los cuales los entendemos como aquello que deben ser lo suficientemente firmes y genuinos para soportar aquello que se quiere levantar.

Una familia que permanece unida, es una familia que sustenta sus relaciones en el Amor.


La familia se sustenta en el vínculo perfecto: el amor.


El amor como fundamento inconmovible, permite que podamos desarrollar una buena comunicación, es decir, constante y fluida, marcada por la confianza y honestidad. La importancia de que hijos e hijas se den a luz, sumergidos en este vínculo, recae en que éste es la llave que nos permite desarrollarnos de manera plena, porque nos activa, nos llena de vida, de propósito, de fe, y nos enseña a ser, no por una satisfacción propia sino porque cuando naces vienes a hacer parte de un cuerpo, de un plan de vida, en el cual no eres sólo, porque no fuimos hechos para estar sólo, fuimos creados para estar conectados por medio del vínculo que es el amor, a la vida.


Como Papá y Mamá... ¿Sobre qué estás edificando tu familia?


Como Padres portamos en nuestro espíritu la imagen del Padre, se nos ha sido entregada toda herramienta necesaria para formar potencialmente a nuestros hijos en la justicia y verdad, en el amor y la misericordia, para conducirlos en el camino dispuesto para ellos. Pero esto será posible en la medida que como familia estemos cimentamos en el amor. Nuestro hijos desde antes de nacer saben quién es Papá…quién es Mamá, he aquí la importancia de la voz formada en ellos, que les permiten reconocer cuando le hablas tú…de cuando es el abuelo. Los hijos no nacen esperando que otro les enseñe hablar, no nacen esperando a que otro le enseñe a ponerse de pie después de una caída. Esto es gracias al vínculo de amor, gestado entre tú y tus hijos e hijas, dando lugar al apego, entendiendo éste como un vínculo que se genera entre ambas partes, a través de la voz, de una mirada, de una acaricia, de las palabras, etc… en una interacción permanente.

Una familia sustentada en el amor, el cual todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta y que nunca deja ser (1º Corintios 13:7-8) Nos permitirá proyectarnos hacia las próximas generaciones, formando hijos e hijas con identidad, con propósito, con carácter, con valores.


Las familias: Casas de Dios en la Tierra,
Manifestemos aquello que es genuino y eterno…
Manifestemos la vida que fluye del Abba Padre
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