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ECONOMÍA NO ES LO MISMO QUE FINANZAS (Parte 2)

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Por José Miguel Cuevas - Director de Finanzas Centro de Estudios Oikonomos

Resumiendo la primera parte del principio estudiado, se puede mencionar que la economía va mucho más allá del comportamiento financiero en un determinado tiempo, sino que de acuerdo a la raíz del concepto, economía involucra todos los aspectos asociados a administración de una casa, la cual es mucho más que el dinero, por lo que la labor del administrador no se limita a trabajar para sobrevivir y maquillar una estructura física, sino que tiene un propósito mayor que involucra la edificación y administración de todos los asuntos y dimensiones de la casa.

Cuando Dios estableció que el hombre administraría la casa, no estaba pensando en una estructura física y en los bienes que habrían en ella, sino que estaba mirando la casa como una dimensión que encierra una genética y un propósito, compuesta por un administrador, a quien se le entrega un mandato de gobierno sobre sus generaciones y sobre un territorio, el cual, a su vez, se relaciona con diferentes recursos necesarios para cumplir un propósito eterno e intergeneracional, que no sólo afecta el propio territorio del administrador sino que también afecta su entorno, sobre el cual ejerce influencia.

Como anticipé en la primera parte del principio Economía no es finanzas, la casa puede ser enmarcada dentro de cuatro áreas de administración. Las dos primeras áreas tienen un comportamiento interno y las últimas dos tienen un comportamiento externo (Ver Figura.1). Estas áreas son: El administrador, las generaciones (familia), la tierra (recursos) y la influencia.

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Figura 1. Cuatro áreas de administración de la casa.

Cuando vemos en la biblia la vida hombres como Abraham, Isaac, Jacob, José, David, Salomón, Job, etc., notaremos que además de haber sido hombres de fe que buscaron hacer la voluntad de Dios es sus generaciones, fueron personas que poseyeron la bendición de Dios y gobernaron siendo administradores ejemplares de la casa que les fue dada [1]. Esta bendición, en todos los casos, contemplaba el desarrollo de la vida y el propósito de Dios sobre el individuo, los pensamientos y el pacto sobre sus generaciones, la posesión de recursos necesarios para cumplir el propósito y un nivel de influencia que incluso les hizo ser temibles en sus tiempos. A continuación, una breve descripción de las cuatro áreas de administración citadas.

Cuatro áreas de administración

La vida del individuo es la primer área de administración que todo ser humano posee. El desarrollo integral del ser, espíritu, alma y cuerpo [2], y el cumplimiento del propósito de Dios en la vida de cada hijo, es el primer trabajo que todo administrador debe atender y sobre lo que también deberá dar cuentas [3]. El primer interés de Dios sobre tu vida, eres tu mismo.

Las generaciones y la familia son la segunda área de administración. En la biblia, al ver el llamado de Abraham y desde él sobre el pueblo de Israel, podemos ver el especial interés de Dios de no sólo tocar individuos sino que a sus generaciones [4]. Cuando Dios te llamó, no sólo pensó en ti, sino que también en tus generaciones. Por esto, la administración de la familia debe anteponerse a la administración de los recursos y la influencia, ya que éstos últimos han sido dispuestos por Dios para el cumplimiento del propósito personal y generacional.

La administración de la tierra y los recursos, son la tercer área de administración. Esta tiene dos ejes principales. Por un lado, está la labor del ser humano como el elemento clave para que la tierra cumpla su propósito de fructificar y multiplicarse [5], y por el otro, está que como consecuencia de la buena administración, la tierra provee los recursos necesarios para que el administrador cumpla su propósito personal y generacional [6].

La administración de la influencia es la cuarta área de administración, y dice relación con la autoridad y posición en la cual Dios pone a sus hijos frente al resto de la gente [7]. La influencia puede ser vista como el ejercicio de la autoridad del individuo sobre su entorno, y su efectividad se medirá en función del aporte que realizamos a través del servicio, en la vida de quienes Dios ha pu